TRIUNFO DEL MOVIMIENTO CAMPESINO IRRITA A LÓPEZ OBRADOR

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Por Marco Antonio Ortiz Salas*

En el 2006 tras la jornada electoral, al igual que millones de mexicanos, las organizaciones campesinas democráticas nos sumábamos a las voces que acusaban acciones perversas y una guerra sucia orquestada desde el Estado contra Andrés Manuel y que culminaban con el fraude electoral. Atendimos el llamado de establecer el plantón en reforma y posteriormente instaurar el gobierno legítimo mediante la Convención Nacional Democrática. En esta convención destacaban 3 puntos importantes para el movimiento campesino: luchar contra el neoliberalismo, el abandono del campo y el rechazo al capítulo agropecuario del entonces TLC. A 13 años de distancia, se vuelve a generar una guerra sucia y descalificaciones desde el poder, pero ahora hacia una parte importante de la sociedad mexicana: los campesinos.

Y es que, a partir del discurso del primer mandatario de que los recursos destinados para el campo deben ser entregados de manera directa, los funcionarios federales intentan ocultar incapacidades, ineptitudes e inoperancia para resolver los grandes problemas del agro, lo que genera un rezago considerable en la producción agrícola.

Por esa razón, en el marco del CXL aniversario del natalicio del General Emiliano Zapata, el ala campesina democrática convocó a un paro nacional los días 8 y 9 de agosto, demandando un diálogo constructivo con el presidente, así como las reformas necesarias del artículo 27 constitucional que permitiera generar un pacto social con los trabajadores agrícolas.

El balance de la jornada de lucha que incluyó un plantón de 18 días frente a Palacio Nacional, la toma de más de 300 puntos carreteros, marítimos y aeroportuarios, incluidas la cámara alta y baja del poder legislativo, así como la Bolsa Mexicana de Valores, concluye que fue una jornada exitosa donde las demandas de los labriegos tuvieron éxito.

Este logro toma mayor relevancia pues, aún con las afectaciones que generó el paro, la ciudadanía mostró su solidaridad y respaldo a los campesinos como pudo constatarse en casi todos los medios de comunicación, digitales e impresos, pero con mucho más impacto en las redes sociales.

El respaldo de la población provocó la irritación del presidente quien una y otra vez se empeñó en descalificar al movimiento campesino con declaraciones infundadas acusando a las dirigencias de corruptos. Incluso, algunos funcionarios se vieron obligados a ser parte de la guerra sucia instruida desde el jefe de la oficina de la presidencia Alfonso Romo.

Sin embargo, dicha campaña sucia no surgió efecto, sino todo lo contrario, el presidente recibió un duro golpe a la soberbia particularmente cuando es quien marca la agenda política diaria y determina (al menos en el discurso) quien se porta bien y quien se porta mal.

En el FAC sostenemos que algunos funcionarios cercanos a él le “huachicolean” la información y se niegan a reconocer la realidad del campo. Por ello sus declaraciones que rayan en la calumnia y la difamación, mismas que lejos de atender la demanda principal de diálogo, abonan a la polarización política en el país que solo beneficia a los verdaderos enemigos de la 4T, los de dentro y fuera de Palacio Nacional. Incluso debiera poner principal atención AMLO en el manejo de los recursos de la SADER pues pareciera que vuelven a crearse circuitos de corrupción del pasado en las adquisiciones. Por ejemplo, la compra de fertilizantes que se realizó para el programa piloto en el Estado de Guerrero. ¿Cómo se explica que un bulto de fertilizante que en precio al público oscila entre los 200 y 250 pesos, la SADER lo pague en 500 pesos el bulto? ¿No se supone que, al comprar por volumen los precios disminuyen? Ahí sí que hay “piquete de ojos”. Evidentemente alguien se beneficia de ese recurso que es público. La pregunta es ¿quién?

Por eso continuaremos exigiendo diálogo, con firmeza y dignidad, no permitiremos que nadie mienta sobre el movimiento campesino legítimo aun así se trate del presidente que nosotros llevamos al poder. Nos mantendremos en nuestra posición de dialogar cuando esté dispuesto el mandatario, así lo tengamos que acompañar en su primer informe de gobierno, en el grito de independencia o en el desfile militar. Nos mantendremos en la lucha, no por necedad o terquedad sino por una causa justa a pesar de que nuestro movimiento provoque la irritación del presidente.

 

*Secretario General de la Coalición de Organizaciones Democráticas, Urbanas y Campesinas. (CODUC)