Cannabis, obsequio de MORENA a las grandes transnacionales disfrazado de regulación.

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Cannabis, obsequio de MORENA a las grandes transnacionales disfrazado de regulación.

Marco Antonio Ortiz Salas*

 

Como hemos venido señalando en distintos momentos, la pacificación en nuestro país es sumamente necesaria dado el incremento de la inseguridad que cada día permea más en todo el territorio nacional. Incluso hemos manifestado que los anhelos de paz no sólo son de unos cuantos sino de todos. Esta tarea que debiera involucrar a todos los actores, más allá de las ideologías políticas, se ve limitada y, a veces hasta denigrada por el uso político que se pretende dar. Es decir, hay una mayor preocupación por la raja política que por el esfuerzo conjunto de quienes tienen la responsabilidad de dirigir a este país desde el poder legislativo.

 

Entre diversos factores políticos y económicos en los que se encuentra la posibilidad de coadyuvar a la pacificación, está la regulación de la cannabis, proceso en el que muchos colectivos y expertos han demandado, desde una perspectiva de salud pública, como una de las asignaturas pendientes y urgentes de atender, particularmente por el impacto directo que tendría en la disminución de los índices de violencia generados por el narcotráfico.

 

Si bien el proceso de regulación genera posiciones encontradas, no sólo en los actores políticos, sino en toda la sociedad mexicana, parece ser que existe un punto de concordancia: este país no resiste más la violencia vinculada al narcotráfico y los efectos que tanto lesionan a los mexicanos. El debate entre quienes se manifiestan a favor de la regulación y de aquellos que la rechazan de manera contundente, ha dado paso a la creación de innumerables foros de discusión donde la participación de científicos, intelectuales y demás actores de la sociedad civil expresan los beneficios y/o posibles consecuencias negativas de aprobarse una legislación en esa materia.

 

En ese contexto destaca el pre dictamen presentado en el Senado de la República sobre la ley para la regulación de la cannabis, principalmente por el objeto contemplado en su fracción primera, que si bien, aparentemente tiene un alto contenido de responsabilidad al enfocarse a la salud pública y el inminente respeto a los derechos humanos, así como el combate de la incidencia delictiva y, por ende, la disminución de la violencia vinculada al narcotráfico, también posee un alto contenido neoliberal al priorizar la participación de empresas extranjeras que impedirían a los núcleos agrarios y comunidades indígenas a competir de manera justa, a pesar de que son éstos últimos los propietarios o poseedores de la tierra. Parece inaudito que en el contexto político y la crisis que atraviesa el gobierno de López Obrador, sobre todo por los sucesos de Culiacán de la semana antepasada, haya legisladores de su partido que se empecinen en agrandar el distanciamiento entre el presidente de la nación y los movimientos sociales.

 

El análisis de este pre dictamen presentado por MORENA y que se pretende aprobar a la brevedad, deja en claro la incertidumbre que generaría para los pequeños productores, pues de no realizar las modificaciones necesarias, ni siquiera tendrían estos oportunidad de participar en el mercado regulado, todo lo contrario, esta ley, tal cual la propone MORENA, condena al pequeño productor a vivir a expensas de las condiciones y precios impuestos por las multinacionales, incluso, desde la ley se obliga a importar las semillas lo que resulta verdaderamente absurdo. Por eso no es extraño el interés y cabildeo incesante de la empresa canadiense CANOPY que no sólo dedica sus actividades al control de los cultivos sino a la producción y comercialización de los derivados de la canabbis.

 

Por eso resulta inconcebible que la propuesta morenista sobre esta ley pretenda engañar a la sociedad bajo la bandera de la pacificación cuando en realidad se está beneficiando (otra vez) a los dueños del capital. Es lamentable que, ante los reclamos de paz, un grupo parlamentario, haciendo uso de su mayoría como en el viejo régimen al que tanto se critica con justa razón, anteponga los intereses de los señores del dinero dejando como siempre más pobre al pobre. ¿No es eso contrario a lo que pregona el presidente y su cuarta transformación?

 

Quizá eso explique el evidente hartazgo de AMLO hacia su partido, MORENA no está a la altura de los grandes retos de este país, el priísmo y perredismo se encuentran en su ADN y desde el poder que hoy ostentan, reflejan que el viejo sistema sigue vigente, es la misma cara con otro discurso, peor aún, con las mismas prácticas y políticas que rechazaron millones de votantes en el 2018.

 

Sin embargo, a pesar de los personajes que consideran desde su posición política que someterán al pueblo mediante leyes retrógradas al servicio de los poderosos, aún con eso, existe una sociedad civil que cada día se organiza más, que incrementa la coincidencia de los más plurales esfuerzos de colectividad y que muy pronto generará un mayor punto de encuentro. Ahí estaremos todos.

 

 

 

 

*Secretario General de la Coalición de Organizaciones Democráticas, Urbanas y Campesinas (CODUC)