Campesinos Vs. Subejercicio (ahorro) de la 4T

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Por: Marco Antonio Ortiz Salas* 

Todo cambio de administración o inicio de sexenio es común hablar del subejercicio presupuestal, mismo que somete a un nuevo gobierno a elaborar un eje estratégico para la aplicación de los recursos públicos, así como la definición de una política de “ahorro” consecuente con el discurso de quien encabeza la administración.  Como ha sucedido en la 4T, Andrés Manuel López Obrador insiste en que la política de ahorro se basa especialmente en la disminución del gasto corriente a través de la “austeridad republicana” o, más deprimentemente, la llamada “pobreza franciscana”.

Aun cuando puede considerarse al subejercicio como una consecuencia inevitable del inicio de la 4T, a 8 meses resulta preocupante que no se encuentre definida con claridad una correcta aplicación del gasto en áreas clave como las que están directamente involucradas con el desarrollo y bienestar de la sociedad.

En ese sentido, resulta ser el campo uno de los sectores más afectados por el subejercicio, especialmente cuando un gobierno democrático, cuya frase emblemática es “por el bien de todos primero los pobres” no asume que este sector es clave para desarrollar la soberanía alimentaria y el crecimiento y desarrollo económico.

Por eso, el fantasma del subejercicio busca transmutarse en ahorro, sobre todo cuando el discurso pretende generar una apariencia oculta en las bondades de uno, negando las consecuencias del otro. La planeación conlleva procesos y etapas, las cuales en la 4T parecieran no existir, sino basarse el discurso de AMLO. Esto debiera ubicar el problema en su justa dimensión y en su verdadero espíritu: ¿existe un ahorro que a la postre beneficiará al sector afectado? O, ¿existe un subejercicio tramado con negligencia e irresponsabilidad (incluso hasta por ignorancia) desde la SHCP para encontrar la forma de no contradecir las declaraciones de AMLO?

Este tema genera suspicacias, particularmente cuando destaca la opacidad con la que se trata el tema y, sobre todo por el escozor que le causa al presidente en contraste con el deleite que genera a sus detractores quienes basan su agenda en el cúmulo de aciertos / errores del mandatario.

Por tal motivo surgen diversas interrogantes:

¿A dónde se destinarán los recursos del subejercicio? ¿Quiénes son los responsables? Y, ¿Cuál será la sanción a estos servidores públicos?

Esta situación no debiera presentarse en la 4T. Es vergonzoso que la SADER, por citar un ejemplo, genere afectaciones al campo derivadas del subejercicio y, peor aún, se operen con desproporcionada opacidad, parte de los recursos, por David Monreal Ávila, cómo se ha denunciado aquí, anteriormente.

Exigir transparencia es una obligación, sobre todo cuando se atraviesa un proceso trompicado a la democracia en nuestro país, eso coadyuva con la credibilidad y legitimidad de cualquier presidente, aun cuando se empeñe en desestimar la lucha histórica de algunas organizaciones campesinas. Para ello, los campesinos mantendremos una postura clara y firme: ¡el diálogo ante todo con el presidente!

Nunca será para nosotros en vano nuestro anhelo de dialogar, sin dejar de lado que, a pesar de una ley tan retrograda como la “ley del garrote” aprobada en Tabasco, nos movilizaremos las veces que sean necesarias para que el pueblo ubique, de qué lado de la historia se encuentra cada quien.

En el fondo, tanto AMLO, como el Frente Auténtico del Campo, sabemos que tenemos la razón, el bien que se busca es el del sector al que pertenecemos, esperemos que esa razón sea leal a su espíritu de lucha y concepción emanada del sueño de igualdad y de justicia para los pobres y no por los cargos públicos o intereses políticos.

*Secretario General de la Coalición de Organizaciones Democráticas, Urbanas y Campesinas. (CODUC)